La artista y escritora japonesa, Yayoi Kusama, presentó en Santiago la retrospectiva “Yayoi Kusama: Obsesión Infinita”, inaugurada el siete de marzo, exposición que recopila obras creadas desde 1950 a 2013, reproduciendo su camino artístico que tiene 60 años.
La artista de avanzada edad expuso, al igual que en otros países elegidos por ella y sus colaboradores, obras que variaban de esculturas, pinturas, cuadros, hasta espacios ambientados (como livings, piezas, etc) que demostraban el objeto principal de la obsesión que la llevó a realizar una nueva presentación a la edad 86 años.
| Jeremy Sutton-Hibbert 2006 |
Kusama se ha caracterizado a lo largo de su carrera por la saturación de colores y repetición de formas que están situadas y contabilizadas en su justa medida para que el espectador logre captar el mensaje de la artista y apreciar las ilusiones ópticas que genera la mezcla de componentes visuales.
En esta ocasión, dicha presentación no fue la excepción, pues el principal objetivo era expresar su infinita obsesión, representada a cabalidad en las formas fálicas de sus esculturas y llamativos colores que no daban espacio a la distracción ni descanso visual en la complejidad de sus acuarelas.
La exposición constaba de un recorrido sectorizado por salones, una vez comenzado dicho recorrido, que podía ser guiado o no, no estaba permitido devolverse a apreciar las salas ya visitadas, por lo que una de las principales advertencias antes de ingresar, aparte de no llevarse los llamativos objetos, era no abandonar la sección hasta estar seguros de haber visto con detención cada una de sus obras. Así como habían salas comunes en donde se podía estar todo el tiempo que se estimara necesario, habían otras en las que se ingresaba por grupos de aproximadamente tres personas y por no más de 15 segundos, esto porque la impresión que provocaba a primera vista, ya sea por la repetición de formas, colores o por las luces que se fundían con el agua, se desvanecía al momento en que el espectador comenzaba a comprender los elementos que daban origen a tal ilusión.
Siguiendo las instrucciones aconsejadas y sabiendo apreciar lo complejo y atrevido de su exposición, sobretodo si se toman en cuenta factores como la edad de Kusama y su capacidad de reinvención, la experiencia que prometía la puesta en escena de su presentación se cumple. Tanto el misticismo que rodea su carrera, como la calidad de su labor artística, se unen al indispensable apoyo de sus colaboradores, quienes se encargaron de reproducir minuciosamente cada una de las obras que requerían ser puestas en escena. Además, cabe destacar que la exposición no tenía un rango etario que la limitara, estuvo abierta al público por tres meses y su, por si fuera poco, su entrada era gratuita.

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